Cada vez que comienzo a investigar algún tema en particular, lo primero que hago es buscar y leer el artículo de Wikipedia al respecto. Una vez leído, reviso las referencias y enlaces externos para conocer las fuentes de la información. Si hay alguna con un título particularmente interesante, la sigo y la leo también.
Para realizar una búsqueda en algún motor como google, utilizo una descripción general de lo que deseo encontrar, utilizando el menor número de nexos y conjunciones posibles. Así, si el tema a investigar es "Atentado de Noruega, Julio 2011 -> Causas y repercusiones." busco "atentado noruega causas repercusiones". Realizo gran parte de mis búsquedas en inglés, pues hay más información disponible en esa lengua.
Normalmente no utilizo otro buscador aparte de google y duckduckgo.
Mi archivo en Google Drive.
DHTIC
lunes, 31 de agosto de 2015
sábado, 15 de agosto de 2015
El futuro que ya somos
La presente entrada del blog es una reflexión sobre los contenidos revisados en la primera clase de DHTIC: el vídeo "Aplicación de las TIC en nuestra vida" y el artículo "Vivir en la Sociedad de la Información".
Lo primero que noté al revisar el material presentado en la clase es que tanto el vídeo como el artículo son de una antigüedad considerable (no son tan antiguos realmente, pero en un campo que se mueve tan rápido —la informática— sí que lo son) y que las cosas han cambiado desde su creación. Asimismo, ambos tienen un enfoque distinto y considero conveniente reflexionar acerca de ellos por separado.
El video, que vimos durante la clase, lanza una visión de las posibilidades que la informática y las telecomunicaciones nos podrán ofrecer en el futuro cercano. Se observa a algunas personas utilizando las TIC (en específico; los teléfonos celulares) para realizar las más diversas actividades útiles en la vida diaria; desde consultar la agenda diaria hasta consultar el inventario del refrigerador y hacer las compras necesarias; desde tener un chat grupal multimedia hasta un asistente personal que habla y entiende lo que le decimos. Al final del video se presenta una lista de todas las funciones que ya existían en ese momento y que se mostraron en él.
Todo desde una interfaz unificada. Uno de los aspectos que más me llamó la atención en el vídeo es que la mayoría de las posibilidades presentadas tienen una apariencia semejante, coherente con la apariencia general de los dispositivos en los que funcionan. Y es que hoy en día, que estas funcionalidades ya existen y están al alcance de muchas personas, las cosas son muy diferentes: los creadores de contenido son capaces de elegir el diseño de sus aplicaciones, y cada una de ellas nos enfrenta con una experiencia diferente. Esto, desde mi punto de vista, es positivo, pues podemos explotar las capacidades de nuestros dispositivos de la manera que más conveniente nos parezca sin preocuparnos por que la apariencia de cada una de nuestras aplicaciones se mezcle con la apariencia general del dispositivo. Sin embargo, esta libertad creativa de la que gozan los creadores de contenidos puede resultar perjudicial para el usuario, pues hay que aprender a utilizar tantas interfaces como aplicaciones instaladas tengamos. Este aprendizaje es normalmente rápido e intuitivo, pero un usuario sin ningún tipo de experiencia previa puede encontrar serios problemas para adaptarse al uso de estas tecnologías y, por añadidura, nunca ser capaz de explotarlos al máximo.
El artículo tiene una perspectiva diferente, pues se centra en lo que en la actualidad (2001) existe en cuanto a acceso a internet y TIC. Aborda conceptos como Sociedad de la Información y brecha digital que han cobrado gran relevancia con el paso del tiempo y que se han visto reflejadas en las políticas públicas y programas sociales en México. El texto da una mirada a las estadísticas y los retos a los que se enfrentaba la sociedad de principios del siglo, así como las medidas que se habían adoptado en ciertos países para enfrentar estos retos. Son interesantes las comparaciones que se hacen para ejemplificar la brecha digital existente entre países y dentro de cada uno de ellos.
Fuentes:
Aplicación de las TIC en nuestra vida. Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=r_oXwt5RH4Q
Trejo, R. (2001). Vivir en la Sociedad de la Información. Orden global y dimensiones locales en el universo digital. Recuperado el 16 de agosto de 2015 de: http://www.oei.es/revistactsi/numero1/trejo.htm
Rushkoff, Douglas. Program or Be Programmed: Ten Commands for a Digital Age. Nueva York, 2010.
Lo primero que noté al revisar el material presentado en la clase es que tanto el vídeo como el artículo son de una antigüedad considerable (no son tan antiguos realmente, pero en un campo que se mueve tan rápido —la informática— sí que lo son) y que las cosas han cambiado desde su creación. Asimismo, ambos tienen un enfoque distinto y considero conveniente reflexionar acerca de ellos por separado.
El video, que vimos durante la clase, lanza una visión de las posibilidades que la informática y las telecomunicaciones nos podrán ofrecer en el futuro cercano. Se observa a algunas personas utilizando las TIC (en específico; los teléfonos celulares) para realizar las más diversas actividades útiles en la vida diaria; desde consultar la agenda diaria hasta consultar el inventario del refrigerador y hacer las compras necesarias; desde tener un chat grupal multimedia hasta un asistente personal que habla y entiende lo que le decimos. Al final del video se presenta una lista de todas las funciones que ya existían en ese momento y que se mostraron en él.
Todo desde una interfaz unificada. Uno de los aspectos que más me llamó la atención en el vídeo es que la mayoría de las posibilidades presentadas tienen una apariencia semejante, coherente con la apariencia general de los dispositivos en los que funcionan. Y es que hoy en día, que estas funcionalidades ya existen y están al alcance de muchas personas, las cosas son muy diferentes: los creadores de contenido son capaces de elegir el diseño de sus aplicaciones, y cada una de ellas nos enfrenta con una experiencia diferente. Esto, desde mi punto de vista, es positivo, pues podemos explotar las capacidades de nuestros dispositivos de la manera que más conveniente nos parezca sin preocuparnos por que la apariencia de cada una de nuestras aplicaciones se mezcle con la apariencia general del dispositivo. Sin embargo, esta libertad creativa de la que gozan los creadores de contenidos puede resultar perjudicial para el usuario, pues hay que aprender a utilizar tantas interfaces como aplicaciones instaladas tengamos. Este aprendizaje es normalmente rápido e intuitivo, pero un usuario sin ningún tipo de experiencia previa puede encontrar serios problemas para adaptarse al uso de estas tecnologías y, por añadidura, nunca ser capaz de explotarlos al máximo.
El artículo tiene una perspectiva diferente, pues se centra en lo que en la actualidad (2001) existe en cuanto a acceso a internet y TIC. Aborda conceptos como Sociedad de la Información y brecha digital que han cobrado gran relevancia con el paso del tiempo y que se han visto reflejadas en las políticas públicas y programas sociales en México. El texto da una mirada a las estadísticas y los retos a los que se enfrentaba la sociedad de principios del siglo, así como las medidas que se habían adoptado en ciertos países para enfrentar estos retos. Son interesantes las comparaciones que se hacen para ejemplificar la brecha digital existente entre países y dentro de cada uno de ellos.
"Las comparaciones siempre son incómodas, pero en estos casos resultan útiles. En Nueva York hay más líneas telefónicas que en todas las zonas rurales de Asia. En Londres existen más cuentas de Internet que en toda África. Se estima que casi el 80% de la población de todo el mundo jamás ha hecho una llamada telefónica (World Resources Institute, 2000)."Una élite de lo digital. Raúl Trejo Delabre habla en su artículo de cómo en la Sociedad de la Información, las personas con acceso a Internet (todavía una minoría, a pesar de los avances en la materia) conformarían una especie de élite que terminaría por acentuar las desigualdades existentes en la sociedad real.
Pero esos internautas, más allá de su específica condición económica y social, están constituyendo una nueva élite -un nuevo y también distante "centro"- respecto de la nutrida y desatendida periferia de ciudadanos formales sin ciudadanía cultural que no tienen acceso a esos y otros recursos culturales y en materia de informaciónEsto es, sin embargo, un fallo para detectar la verdadera élite que la Sociedad de la Información creó consigo, y que es la de los creadores las herramientas que utilizamos. Y es que aunque lo que denominamos la brecha digital se eliminara por completo, nunca dejaría de existir una barrera que separe a aquellos que crean las herramientas y plataformas digitales y aquellos que simplemente lo consumen. Douglas Rushkoff, en su ensayo Programa o serás programado: diez mandamientos para la era digital (2010) dice:
Cada vez que obtenemos un nuevo medio la sociedad en general siempre esta un paso atrás. Cuando el lenguaje fue creado no emergió con ello una sociedad de generadores e discurso sino una de oyentes que se agrupaban en torno a aquellos que realmente dominaban el arte de la palabra. Siglos después el invento del alfabeto escrito no coincidió con el surgimiento de una sociedad de lectores sino de un grupo que se contentaba con sentarse alrededor de los o sacerdotes a escuchar las lecturas que ellos elegían para compartir. Algo similar ocurrió con el invento de la imprenta que, repitiendo la filosofía masiva del “un paso atrás” no presenciamos el nacimiento de una población de escritores sino de lectores que se regocijaban con la divina oportunidad de poder llevar un libro a su intimidad. Y ahora, con el nacimiento de internet, surgió una efusiva masa de generadores de contenido, sin embargo la programación de las herramientas que sirven para distribuir dicho contenido, y que son las que en buena medida definen las pautas psicoculturales, se mantiene a manos de una “élite”. Y por eso dentro de este nuevo medio resulta aún más fundamental conocer como funciona y aprender a manejarlo, a codificarlo, por nosotros mismos ya que ello nos permite combatir los las tendencias socioculturales que no nos benefician como sociedad y, mejor aún, participar en su diseño.Es curioso que el autor del ensayo, al mismo tiempo de reconocer a los generadores de las herramientas digitales como un factor que influye en cierta medida en la creación de un sesgo, ignora el problema que esto causa: aquellos que crean las herramientas nos están diciendo cómo se deben de utilizar y están poniendo los límites de lo que puede y no puede hacerse con ellas. Es pues, imperativo, que los nuevos usuarios y las personas que ya tienen acceso a las TIC aprendan no solo cómo utilizarlas, sino cómo crearlas. Solo así podremos contribuir de manera real y tangible a la creación de una verdadera Sociedad de la Información, y más allá de ello, del Conocimiento.
Fuentes:
Aplicación de las TIC en nuestra vida. Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=r_oXwt5RH4Q
Trejo, R. (2001). Vivir en la Sociedad de la Información. Orden global y dimensiones locales en el universo digital. Recuperado el 16 de agosto de 2015 de: http://www.oei.es/revistactsi/numero1/trejo.htm
Rushkoff, Douglas. Program or Be Programmed: Ten Commands for a Digital Age. Nueva York, 2010.
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